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DE AVENTURA HACIA LA REJOLLA |
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UNA VERDADERA IMAGEN NACIONAL
Por Aronis Polanco
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La Rejolla es un
lugar paradisíaco del que quizás muchas personas hayan oído hablar,
pero que nunca se han imaginado lo hermoso y placentero que es
disfrutar de sus límpidas y refrescantes aguas, amén de los
bucólicos y bellos paisajes de su entorno.
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Esta es la entrada hacia Juan de Nina, ubicada en la sección de Camú. Se llega
tomando la Carretera turística - Luperón.
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Salimos desde
Monte Llano, Felix, Rubén, Francis y yo, tomamos la carretera
Luperón y llegamos a la entrada de Juan de Nina, poblado de la
sección de Camú, ahí doblamos a la derecha, y a unos 700 metros
torcimos hacia la izquierda, luego corrimos unos 200 metros y
parqueamos nuestro vehículo en un espacio que tiene como punto de
referencia una pocilga. El recorrido desde Monte Llano hasta este
punto nos tomó unos 10 minutos.
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En este punto estacionamos el vehículo, donde tomamos como
referencia una pocilga.
Desde aquí emprendimos
nuestra aventura hacia la Rejolla.
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Es aquí donde
empieza la real y emocionante aventura hacia el río la Rejolla;
bordeamos el río Camú y llegamos a donde se unen las aguas de los
dos ríos.
Seguimos nuestra
aventura, brincamos piedras, cruzamos una y otra vez el río la
Rejolla a uno y otro lado, siempre subiendo hacia la montaña.
En nuestro
caminar, preguntábamos a nuestro guía ¿Cuánto falta?, “ya estamos
llegando” nos contestaba Félix. El tiempo de la travesía estaba
calculado en unos 30 minutos a paso normal.
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Pudimos divisar la belleza de la
caída de agua de la Rejolla. En este punto ya quedamos fascinados.
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Por fin divisamos el primer charco; el salto de agua (la cascada),
nos fascinó de inmediato. Nos fuimos acercando más y más hasta que
llegamos a un paraíso, una belleza natural, una verdadera imagen
nacional.

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Esta excursión estaba compuesta por, de izquierda a derecha: Félix
Martínez (guía), Francis, Rubén y Aronis.
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Después de
sentarnos a descansar y deleitarnos de sus frías aguas, decidimos
subir unos cuantos metros y llegamos al segundo charco.
Al verlo, nuestra
impresión fue mayor, es una piscina natural, un balneario rodeado de
frondosos árboles. Nos quedamos y decidimos no seguir escalando
hacia los demás charcos, pensamos que esta sería nuestra parada y
que quizás los demás charcos no eran tan fascinantes como éste.
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Al subir al segundo charco, quedamos
fascinados por tanta belleza. |
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En este charco,
como en el primero, Félix y Francis disfrutaron de los saltos,
escalando sus paredes y luego lanzándose a las frías aguas. Rubén y
yo, un poco reservados, nos quedamos a disfrutar del agua por miedo
a correr algún riesgo de resbalar y caer al vacío.

No fue mucho el tiempo que duramos en esta aventura, ya que salimos
de Monte Llano a las 2:00 de la tarde, y a eso de las 4:48 ya
estábamos de regreso en nuestras casas.
Es la primera vez
que visito la Rejolla, y ha sido tan grande la impresión que
recomiendo una visita a este paisaje virgen de nuestro Monte Llano y
de la Costa Norte de la República Dominicana.
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