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Las cartas de su
abuela, los cuadernos de su papá, la cubertería de Luperón y el
Libro escrito por Hugo Tolentino Dipp. |
“Los hombres como yo no deben morir acostados”. Hizo
el esfuerzo por pararse, pero apenas pudo alzar la cabeza. Así murió
el 20 de mayo del 1897, a las 9:30 PM, en su ciudad natal Puerto
Plata, Gregorio Luperón, el ilustre soldado y la “Primera Espada de
la Restauración Nacional”. Frases que están grabadas en la mente de
nuestro personaje, bisnieto de Luperón y compueblano montellanero.
José Eugenio Cambier Collado, vivió su niñez y adolescencia
escuchando de su padre, José Eugenio Cambier Zafrané (fallecido), la
historia de su bisabuelo paterno. Entre historias y anécdotas vivió
en Puerto Plata, donde nació en el 1965, hasta los 11 años, desde
donde se mudó junto a sus padres a Los Ciruelos.
Sus estudios primarios los comenzó en Puerto Plata y los
continuó en la escuela rural de Los Ciruelos, terminándolos luego en
el Colegio Clara Emilia Canot de Monte Llano. El bachillerato lo
realizó en el Liceo José Dubeau. Se casó en el año 1989 con
Jeannette Ulloa, con quien ha procreado a José Eugenio, José Agustín
y José Gabriel. Labora desde el 1988 en la Compañía Brugal, donde
actualmente se desempeña como Encargado de Almacén.
Ser descendiente de un personaje que representa la historia
de nuestro país, como el libertador de la Segunda República, es un
orgullo que lleva dentro, el cual le hace conservar con pasión
recuerdos de su padre, de su abuela y de su bisabuelo Luperón.
En su
residencia, ubicada en los altos de la Gran Parada, desde donde se
observa, con un suave aire natural, una hermosa vista del Océano
Atlántico y toda la llanura de nuestra comunidad; José Eugenio
Cambier Collado nos narra que conserva, muy bien guardados, dos (2)
cuadernos en donde su padre escribió una recopilación de la historia
de Luperón; además conserva el libro titulado: |
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“GREGORIO LUPERON” Biografía Política, escrito por el Dr.
Hugo Tolentino Dipp, y en cuyo libro se encuentra una dedicación
especial manuscrita del autor que reza: “ A José Eugenio Cambier
Luperón, con mi amistad y agradecimiento por su ayuda en este
libro”, Dic. 1977. Además, en la página 380, el autor agradece la
generosa actitud del nieto de Luperón, José E. Cambier Luperón.
Conserva también la cubertería que Luperón utilizó en sus
días de gloria; además algunas páginas manuscritas (calcomidas por
el tiempo) de su abuela María Isabel Zafrané y de Luisa Adelaina,
hermana de padre, en donde reseñaban notas autobiográficas de sus
recuerdos y vida de esa época.
Nos dice Cambier, “el Museo Nacional de Historia y Geografía
exhibe la Espada y la Santa Biblia (escrita en francés), las cuales
fueron donadas por mi padre. Y la cama de bronce donde Luperón murió
estuvo también en sus manos durante un tiempo.
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María Isabel Zafrané (hija de
Luperón), Eugenio Cambier, su esposa y el niño es José Eugenio
Cambier Zafrané, a la edad de 1 año. (foto del 1922) |
Socorro Cambier Zafráné, única nieta de Luperón que aún vive (
por parte de María Isabel Zafrané). Reside en los Estados
Unidos. |
De los descendientes del General Gregorio Luperón nos cuenta:
“Por parte de mi abuela María Isabel Zafrané, te puedo mencionar los
que quedan vivo: mis primos que residen en la calle Proyecto de
Puerto Plata, hijos de José Agustín Cambier Zafrané (fallecido):
Soraya, Yackeline, Mairení, Leonardo, José Agustín y Aimé Josefina.
Nos cuenta que también son descendientes de Luperón, sus
hermanas Michelle y María Isabel; y que su tía Socorro Cambier
Zafrané, única nieta de Luperón (de parte de su abuela) que aún
vive, reside en Estados Unidos de Norteamérica.
- ¿Cómo fueron los últimos días del General Luperón? –
preguntamos. Cambier toma uno de los cuadernos y comienza a leernos
los párrafos escritos por su padre:
Dice así “El 5 de Diciembre del 1896 Don Emiliano Tejera
llega a Santo Domingo, procedente de Europa, vía Saint Thomas,
visita en el acto al Presidente Ulises Heureaux (Lilís) y le informa
del estado de gravedad en que se encuentra el General Luperón.
Heureaux decide ir en busca de su antiguo protector y jefe. Luego
sale hacia Saint Thomas en el crucero nacional “Restauración”. Tras
emocionante entrevista, el General Luperón acepta la invitación y se
dispone a volver a su patria”.
Continúa leyendo: “El 15 de diciembre del 1896, camino de
Puerto Plata, llega al puerto de Santo Domingo, gravemente enfermo
el General Luperón. No desembarca. El Presidente de la República
Ulises Heureaux le visita a bordo y dispone que un médico extranjero
vaya a visitarle en Puerto Plata. El Dr. de la Fosse es el escogido,
y le atiende durante los cinco últimos meses de su vida. El Dr. de
la Fosse tenía entonces 35 años, residía en Bruselas, Bélgica”.
“Los hombres como yo no deben morir acostados”. Hizo el
esfuerzo por pararse, pero apenas pudo alzar la cabeza. Así murió el
20 de mayo del 1897, a las 9:30 PM, en su ciudad natal Puerto Plata,
Gregorio Luperón, el ilustre soldado y la “Primera Espada de la
Restauración Nacional”. Frases que están grabadas en la mente de
nuestro personaje, bisnieto de Luperón y compueblano montellanero. |